El adobe ( mezcla de arcilla y paja) constituyó una forma tradicional de crear ladrillos para la construcción de la casa sayaguesa. Hoy podemos conocerlos.
La fragua que modeló el hierro nos dejó hermosos ejemplos de aldabas y picaportes que adornan nuestros pueblos. Podemos verlo.
En la vendimia se utilizaban unos grandes cestos llamados asnales que, colocados en mitad del viñedo, servían para acumular lo que en él vertían los vendimiadores hasta llevarlos a descargar al carro.
La singularidad del tratamiento del granito en nuestro espacio alcanza hasta el brocal del pozo artesano. Generalmente, una pila de piedra sirve de pequeño depósito auxiliar, antes del riego. (Brocal alto)
La presencia de vacceos y vettones, 2500 años atrás, deja en nuestro entorno una forma de construcción hoy viva, llamada chozo, caseto o casito. Emergen en formas circulares, de piedra y de techo abovedado. Son frescas y seguras para los pastores que dormían en el campo o, simplemente, se cobijaban en ellos cuando arreciaba el temporal.
De cerámica y tierra de alfareros es la nuestra . Veamos algunos ejemplos. No en vano la conocida localidad de Pereruela nos queda a un paso de nuestros pueblos. ¡Y en Aliste, Moveros¡
Chimeneas humeantes avisan al vecindario de que algo delicioso se cocina en la lumbre baja de leña. Véase esta muestra.
Los chiviteros nos informan hoy de una construcción de singular belleza que sirve para resguardar las crías de ganado cuando el cabrero se aleja con el rebaño.
Carreteras que permiten la entrada de los carros a las fincas, cerradas con cañizas... De nuevo la conjunción de piedra y madera.
El cigüeño constituye una de las joyas de la sabiduría popular. Todavía hoy sirven para el refresco de las pequeñas huertas que nos regalan las verduras y hortalizas del seco verano.
Cruces y cruceros encontrará el caminante que llega de lejos. La tradición nos dice que nos libran de todo lo “feo”.
No podía faltar la piel y el cuero en nuestra artesanía. Contémplese la belleza del cinto que lleva ese ciudadano en las procesiones que se celebran en nuestro Municipio el primer fin de semana de junio, primavera en flor. En él se apoya el pendón.
Restos romanos nos hablan de su presencia entre nosotros. Estela funeraria femenina en Fariza.
Fuentes de antaño que sacian la sed del caminante, cuando el camino se hace largo y el sol arrecia, en lo alto. Fariza: Fontanica. Zafara: Fontanina y “Pozo Fondo”, 1700..., en Zafara.
No podemos olvidar el lagar de piedra. (Véase su ruta)
Riberas que arrastran aguas vivas en su seno. Molinos harineros que nos hablan de un espacio agrícola imperecedero...
El folclore popular se hace eco de tradiciones y costumbres de tiempos remotos. Pagar la maquila (precio de molienda cobrado en porción de grano del cereal que se pretendía moler. Se medía en celemines y cada celemín equivalía a 4,6 litros).
“Que vengo de moler, morena,
de los molinos de arriba.
Dormí con la molinera, olé, olé.
No me cobró su maquila...
Que vengo de moler, morena.”
(Fragmento)
Pilas de piedra sacian la sed de los animales que regresan de pastar en libertad por el campo. En el interior de las cuadra se les sirve en los pilones, agua y alimentos. Recuerden el “escaldao”( gustosa mezcla de harina, y agua) que se daba a los cerdos.
Puentes de sencillas e inmensas lascas graníticas surcan nuestras riberas para facilitar el tránsito de personas y animales, cuando el agua se apresura , imparable,hacia el Duero.
Portalada: fuertes y robustas entradas de piedra daban paso al corral que abre la casa labriega sayaguesa. Conservamos muchas de ellas.
El batán. Edificación movida por la fuerza del agua, que pervive en Cozcurrita, nombrado en algunos documentos como “El Batán de la Ramona”, propiedad de Fernando Diego y herederos, nos muestra una reliquia del pasado. Hoy nos permite actualizar nuestro conocimiento de los múltiples aprovechamientos derivados de la lana. En el batán se golpeaban los tejidos o las futuras mantas para darles mayor apresto.
Mención especial merece el Puente Grande de Fariza. Algunos estudios lo vinculan con los puentes italianos de la época de los romanos. Otros prefieren datarlo como medieval . ¿Qué hay de cierto?
Nada nos haría pensar en el propósito que las ocupa de no conocer nuestro medio. Si el agua corre, unos sencillos pontones de piedra, clavados de forma independiente sobre el suelo, alivian el paso del labriego. La belleza y la sencillez ante nuestros ojos. (Tudera Fariza)
Para unos, pura superstición e imaginería; para otros, superposición de culturas, es decir, un culto pagano propio de los celtas que el cristianismo suplantó. Claro enigma. Contémplese la belleza de la roca donde se enclava S. Cosme y S.Damián, en Tudera.
Como fruto de la artesanía vinculada al mimbre les mostramos estos “serones” encontrados en Badilla. Sirven para el transporte de pequeñas mercancías , cargadas sobre caballerías. Generalmente, burro zamorano.
Pacientes picapedreros trabajaron el arte de extraer de la piedra toda su belleza.