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Etnografía
MÚSICA
EL PODER DE
LA MÚSICA TRADICIONAL: RECUERDO A NUESTROS “TAMBORITEROS”

La flauta y el tamboril son el alma de la animación de nuestras
tierras hasta épocas muy recientes.
A lo largo del año, los domingos y fiestas de guardar, los sonidos
de la gaita, acompañados por la percusión del tamboril, alegraban
las plazas de nuestros pueblos.
Todos tenían un “tamboritero” oficial para estos momentos. No voy a
citar el nombre de ninguno de ellos porque, con este artículo, La
Zarza quiere rendir el homenaje merecido a estos personajes, que
dieron tantos momentos de alegría a nuestros padres y abuelos.
A todos los que lean este artículo les ruego que dediquen un momento
al recuerdo, no exento de cierto romanticismo, para todos ellos.
Los temas que estos músicos aficionados interpretaban estaban
ligados a los romances de la época y a las canciones de siega, boda,
religiosas, rondas…
Voy a transcribir algunas que han llegado hasta mí, gracias a María
Gejo, de Palazuelo, que tan de cerca vivió en su juventud estas
experiencias. Veamos el fragmento
de una jota: (…) Te
tienes por buena moza
y porque bailas muy bien,
pero no haces la mudanza,
que hace el ajo en la sartén…
Una pequeña muestra de charro:
En prueba de nuestro amor,
yo quería darte un beso.
Tú decías que era poco
y tuve que darte cientos
Ejemplo vivo del Romancero:
(…)El curita nuevo 
malito en la cama
con los pies al aire
y la cara tapada
a la media noche
llamó a la criada…
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