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Agroganadería
LA VENDIMIA
“Cuando la mora va madura, deja la mora y vete a la uva”
Así
reza uno de nuestros refranes, que avisa de la cosecha que se avecina.
El verano que avanza deja sobre las vides el calor que el astro solar
nos regala y a ellas alimenta. Los racimos crecen, engordan, cuelgan
sobre las vides desafiando las leyes de la gravedad y mostrando,
desnudos, su belleza. Todavía los racimos no tienen color. Son como
esferas apiñadas y transparentes: mantienen la promesa en el aire, en
suspense…Uvas autóctonas de diferentes variedades: Juan García,
Verdejo, Teta de cabra y Malvasía…
Poco a poco, el verano se apaga y agosta la algarabía festiva y
juvenil que poblaba nuestras plazas. Nuestros pueblos recuperan el
silencio y la calma. La vida sigue su curso. Septiembre empieza y acuna
lentamente las ramas. Todo avanza. El fruto crece y el color violeta los
adorna en las parras. También el oro siembra los frutos de aquellas
especies blancas que permitirán vinos más suaves al paladar.
Otras, especialmente hermosas, no pasan por las bodegas. No. Ellas, bajo
los tejados de las casas, enhebradas en cuerdas de esparto, adornan el
sobrao durante el otoño y sirven de fruta fresca. Si la suerte
nos acompaña, llegarán a Navidad. al tiempo que las manzanas le hacen
compañía y perfuman el ambiente doméstico, asentadas sobre la madera
cubierta de paja.

El resto, recogidas por las cuadrillas de vendimiadores,
pisadas por los pies de nuestros
paisanos y convertidas en mosto, entrarán dentro de las cubas,
acompañadas por la madre, que les ayudará a fermentar a lo largo
de todo el invierno.
Años atrás, de la madre se extraía una deliciosa
aguardiente, destilada en alquitaras de cobre. Hoy, la destilación se
limita al consumo doméstico.
Viñedos que adornan y embellecen el paisaje del Duero vieron cómo ésta
era también una tarea comunal. Véase a tal fin, la Ruta de los lagares
en Mámoles, felizmente restaurada en nuestro Municipio. Lagares pulidos
sobre enormes bloques de piedra granítica y los casitos o casetos
guardaviñas son hoy testigos de esta historia que hoy les contamos
como nuestra.
Mientras los caldos reposan serenos en las bodegas, esperamos degustar
su aroma y su sabor en fechas venideras. No en vano, nuestro
Municipio ha sido declarado Municipio Ecológico en todas sus variantes
de producción agroalimentarias.

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